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Tratamiento gráfico de la información

Gran parte de la información emitida por los medios de comunicación es información que no es exclusivamente verbal ya que se apoya cada vez más en gráficos cuyo objetivo es facilitar la comprensión y por tanto aportan un “valor añadido” a la información.

Un claro ejemplo del diario tratamiento gráfico de la información son la gran cantidad de datos cuantitativos, de muy diversa índole, que se presentan en los medios, y que van desde estadísticas deportivas a todo tipo de información económica, y que permiten de un solo vistazo ver, por ejemplo, la evolución del empleo en España.

Así mismo son innumerables las empresas, entidades y organizaciones que tratan la información de forma gráfica a modo de presentaciones, mapas y gráficos estadísticos para múltiples objetivos y con resultados muy dispares en función de la preparación del personal asignado a estas tareas.

Si hablamos más concretamente de los gráficos que nos ayudan a presentar datos, podríamos hacer una clasificación básica en estos tipos:

  • Diagramas de puntos o estigmogramas. Cada punto representa un número de unidades determinado.
  • Diagramas de barras o histogramas. Figuras geométricas cuyas dimensiones son variables.
  • Diagramas de frecuencias temporales o cronogramas. Representan valores que evolucionan en el tiempo de forma horizontal y de izquierda a derecha.
  • Diagramas de sectores. Sectores de un circulo (el 100 %) representan datos porcentuales. También se les suele denominar a este tipo de diagramas como gráficos de tarta por su similitud a las porciones que de una tarta se obtienen.
  • Cartogramas. Distribución geográfica de valores cuantitativos.

Algunos elementos clave que pueden ayudar a obtener un cierto éxito en el tratamiento gráfico de la información para las personas que han de realizar estos cometidos pueden ser los siguientes:

  • Elegir una tipografía que nos ayude a jerarquizar los contenidos.
  • Es mejor utilizar variantes de una tipografía (negrita, cursiva, etc.) antes que utilizar muchas tipografías diferentes.
  • No “volverse loco” con los efectos que nos permiten añadir los actuales programas de tratamiento gráfico.
  • No colocar los textos en los bordes de la pantalla o papel.
  • Tener en cuenta las reglas de legibilidad.
  • Los espacios en blanco también cuentan para conseguir composiciones armónicas.
  • No hacer leer mucho al espectador (no más de 5 líneas de texto seguido).
  • No utilizar más de 5 ó 6 tonos o colores, bien diferenciados, para construir gráficos.
  • Simplificar lo superfluo y enfatizar lo más importante.

En muchas ocasiones pecamos de querer ser muy originales, pero esto nos puede llevar a generar una mayor confusión en la presentación de la información. Si seguimos los pequeños consejos que he facilitado anteriormente, junto con la experiencia que da la practica, conseguiremos unos correctos resultados. ¿Añadirías algún concepto más?