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Principios del diseñoCuando llega a nuestras manos un documento impreso que ha sido bien diseñado sentimos que, sin saber porque, nos gusta. Cuando pasa esto sabemos que detrás de ese diseño existe un trabajo bien hecho y unos principios básicos del diseño bien aplicados.

Los siguientes puntos que voy a pasar a exponer describen esos principios, los principios básicos del diseño que deben ser empleados para que la apariencia de nuestros diseños sea atractiva y profesional.

  • Unidad. Principio básico de composición en la comunicación visual. La unidad da coherencia e indica que el diseño está bien construido, es ese “sin saber porque” que hace que un diseño nos guste o no.Para favorecer la unidad del diseño se han de vigilar los espacios en blanco, pudiendo jugar con ellos para generar atención.
  •  Equi­li­brio. Este principio hace referencia a la posi­ción de los ele­men­tos en la com­po­si­ción, pudiendo manejar dos formas distintas de equlibrio:
    • Equilibrio simétrico. Los ele­men­tos se distribuyen simé­tri­ca­mente res­pecto de un eje de com­po­si­ción. Este equilibrio es empleado en dise­ños con­ser­va­dores o con apa­rien­cia clá­sica, reflejando for­ta­leza, dignidad o estabilidad.
    • Equilibrio asi­mé­trico. Incre­men­ta las posi­bi­li­da­des en la distribución de los ele­men­tos en una com­po­si­ción al no tener que estar estric­ta­mente cen­tra­dos. Este estilo genera un resul­tado más infor­mal y rela­jado.
  • Ritmo. El colo­car los ele­men­tos en una com­po­si­ción en direc­cio­nes con­tra­rias aumen­ta la sen­sa­ción de movi­miento y rapi­dez.Tam­bién se pue­den crear rit­mos alter­nando el color. Procura no abu­sar de este recurso, ya que puede provocar sen­sa­ción de desor­ga­ni­za­ción o con­fu­sión.
  • Pro­por­ción. Principio que hace referencia a la rela­ción de los obje­tos de la com­po­si­ción con res­pecto al tamaño del docu­mento, así como al tamaño, forma y color de los ele­men­tos entre sí. Lo más impor­tante al hablar de pro­por­ción es no rea­li­zar todo al mismo tamaño, ya que en un men­saje siem­pre hay ele­men­tos más impor­tan­tes que otros.
  • Dominancia. Todo buen diseño tie­ne algo que atrae la mirada, que domina y sobre lo que gira el men­saje. Se ha de ayudar al espectador a encon­trar qué es lo más impor­tante, siendo este ele­mento domi­nante el que capture rápi­da­mente la aten­ción e inte­rés. El color puede trans­mi­tir esta domi­nan­cia si se genera el ade­cuado con­traste. El ele­mento domi­nante siem­pre debe ir directo a los ojos del espectador, por ello, reserva sufi­ciente espa­cio en blanco alre­de­dor de él para que, gracias a ese ais­la­miento, resulte más atractivo.

La elección de utilización de cualquiera o todos de estos principios depen­derá siem­pre del obje­tivo de comu­ni­ca­ción pre­via­mente esta­ble­cido.