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Luz y color

La luz es una forma energía perceptible por el ojo humano, que ha intentado ser explicada históricamente mediante distintas teorías. Esta energía se transmite en forma de ondas electromagnéticas, y son visibles aquellas cuya longitud de onda se encuentra entre los 400 y los 700 nm. Más allá de estos límites siguen existiendo variaciones pero que ya son imperceptibles por nuestra vista.

En el siglo XVIII Newton consiguió descomponer la luz blanca en los diferentes colores del espectro mediante un prisma, de forma muy similar a lo que sucede en la naturaleza cuando vemos un arco iris en que las gotas de agua funcionan como el elemento encargado de separar la luz. De este modo se evidenció que la luz blanca no es otra cosa que la suma de todos los colores del espectro que van desde el azul a el rojo, pasando por el verde, tres colores estos que son catalogados como los colores luz primarios.

Cabe señalar que el color como tal no existe, es nuestro sistema visual el que se encarga de realizar esta percepción, y es por esto por lo que nunca deberemos referirnos a un objeto diciendo que es de uno u otro color, sino de que color nosotros lo vemos. Como ejemplo es suficiente si nos paramos a pensar en las variaciones de color que percibimos por la noche en una carretera o calle que se ilumine con luz azulada o anaranjada, y lo difícil que resulta reconocer los colores de los coches que por el día nos quedan tan claros.

Cuando percibimos un objeto de un color lo que sucede es que la superficie del objeto refleja una parte del espectro de luz blanca que recibe y absorbe las demás. Como he mencionado anteriormente, la luz blanca está formada por tres colores básicos: Rojo verde y azul, bien, pues en el caso de un objeto azul, este absorbe el verde y el rojo reflejando el resto de la luz, que al llegar a nuestra retina nos provoca la percepción de un determinado color.

La retina se encuentra situada en el fondo del ojo, y está formada por una serie de elementos que son sensibles a la luz denominados bastones y conos, siendo estos últimos los encargados de la información cromática, y que están organizados en tres grupos sensibles cada uno de ellos a cada color primario. De esta forma cuando vemos el color verde es porque se ha excitado el elemento sensible a esa longitud de onda y los elementos para los otros dos colores han permanecido apagados. Cuando vemos el color amarillo es porque a un tiempo se excitan el verde y el rojo, y cuando vemos cian es porque están funcionando simultáneamente el verde y el azul. En estos dos últimos casos hemos percibido otros colores distintos a los primarios, y son estos a los que se les llaman colores secundarios, ya que se pueden obtener por la mezcla de los primeros. Para completar los colores secundarios debemos añadir al amarillo y al cian el magenta, que se consigue al mezclar el rojo y el azul. De igual modo podemos obtener colores terciarios en los que las tres luces primarias actúan a la vez en distintas proporciones. Ha este proceso de formación de colores a partir de los tres básicos se le conoce como síntesis aditiva, y en ella cada nuevo color secundario o terciario se obtiene por la adición de las partes correspondientes de los tres primarios, siendo a su vez cada una de estas sumas de color siempre más luminosas, con lo que se explica que con la mezcla de los tres colores primarios se obtenga blanco, que es por definición el color más luminoso de todos.

Hasta ahora he hablado de luz y color, pero ahora toca hablar de color pigmento, es decir de la síntesis sustractiva, pigmentos que se aplican sobre las superficies para sustraer a la luz blanca buena parte de su composición espectral. En este caso también es posible obtener una gran gama de colores a partir de tres colores primarios, pero distintos a cuando se trabaja con colores luz. En la síntesis sustractiva los colores primarios son los secundarios de la mezcla aditiva: Amarillo, cian y magenta, que junto con el negro se utilizan para imprimir mediante cualquier sistema. Del mismo modo, con la mezcla de los primarios sustractivos se obtienen secundarios: Amarillo y cian crean el verde, amarillo y magenta crean el rojo, y magenta más cian forman el azul. La suma de los tres colores primarios pigmento al 100 × 100 sustraería el blanco del papel y generarían el color negro, la ausencia de luz.

Resumiendo, se podría decir que quien trabaja sobre la mesa de dibujo utiliza como primarios el amarillo, el magenta y el cian, y quien lo hace a través de una pantalla utiliza en rojo, el verde y el azul.

Si bien pueden parecer dos formas distintas de explicar el color, en ambos casos el fundamentos mismo.