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tipografía

Si quisiéramos remontarnos a los inicios de la tipografía, deberíamos dirigirnos unos 4000 años atrás, a la invención de la escritura manual, la cual se desarrolla de forma progresiva partiendo de tipos ideográficos a través de formas fonéticas hasta llegar a la escritura alfabética.

La escritura que conocemos actualmente deriva del alfabeto romano, el cual, a su vez, proviene del alfabeto griego. Los romanos utilizaban cuatro tipos de letras diferentes para según que usos:

  • En la letra Capital predominaban las mayúsculas, y era utilizada para escribir con el cincel en la piedra.
  • La letra Uncial y Semiuncial se utilizaba en soportes blandos y también predominaban las mayúsculas.
  • En la letra Cursiva Latina, el uso de las minúsculas era casi exclusivo.

Con la destrucción del Imperio Romano comienzan a aparecer las letras nacionales derivadas de la cursiva latina (por ejemplo en España nace la Visigoda), después, en el siglo VIII con Carlomagno, aparece la Carolina, la cual durante los siglos XII y XIII se transforma en la Gótica, que será usada hasta la aparición de la escritura impresa de la imprenta con tipos móviles desarrollada por Gutenberg en 1448. La escritura impresa, en un principio, intentaba imitar la caligrafía manual, pero con su extensión por Europa fue formando su propia personalidad frente a los manuscritos y dejó de imitar sus trazos.

Más adelante, en la Venecia del renacimiento, el impresor Nicolas Jenson crea la tipografía Romana basándose en el tipo de letra de las inscripciones de la Columna de Trajano. Esta sería la primera de tantas y tantas familias de este tipo que han ido apareciendo desde entonces, y a las cuales genéricamente se las denomina con el nombre de esta tipografía. Del mismo periodo y lugar data también la aparición de la primera letra cursiva, conocida como Aldina o Itálica.

Tras esto, y en el tiempo que va desde el siglo XVI hasta el XIX, van apareciendo, gracias a la evolución tecnológica, nuevas familias derivadas de la romana como la Garamond o la Bodoni las cuales se van estilizando frente a la tipografía Romana original, añadiendo además nuevas variantes más finas, negras, anchas o estrechas. Es al final de este periodo cuando aparecen las conocidas como Egipcias, que suponen una ruptura en la continuidad de desarrollo de los anteriores siglos.

Ya en el siglo XX aparecen los caracteres sin serif, llamados lineales o Letras de palo. Esto constituirá el aporte más importante de este siglo al mundo tipográfico, de los cuales vemos claros ejemplos en los tipos como la Futura, la Univers o la Helvetica. Así mismo, en este siglo, y con la popularización de los medios tecnológicos, han ido apareciendo otros tipos como los Caligráficos, Tecnológicos, Decorativos o Manuales.

Legibilidad
  • En el universo tipográfico esta comúnmente aceptado que existen ciertos factores que determinan la legibilidad, entre los cuales podemos destacar algunos de ellos:
  • Los tipos con serif se leen mejor que los que no lo llevan.
  • Las letras minúsculas y redondas, dentro de una familia, son las más legibles frente a cursivas, negritas o mayúsculas.
  • El color de las letras afecta a su legibilidad, siendo la letra negra sobre fondo amarillo la que mejor se lee.
  • El tamaño debe ser acorde a la distancia de lectura.

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